Sobre el repetido colapso estacional del HUBU

Asistimos en los últimos días a un nuevo circo de despropósitos en el Hospital Universitario de Burgos. Como todos los años hay un incremento de enfermedades infecciosas y respiratorias entre la población. Y como todos los años a la Administración le pilla con el pie cambiado, como si fuera algo imprevisible. Veamos los hechos, y nuestra valoración sobre los mismos.



No es un fenómeno imprevisto

Es un hecho que este incremento de enfermedad es estacional y por tanto previsible. Se repite todos los años. No se puede determinar el momento exacto en que se va a producir, pero que va a ocurrir es incontestable (y el Sistema Nacional de Vigilancia de la Gripe, proporciona pistas sólidas al respecto).

También es un hecho que el aumento de enfermedad supone una mayor demanda de asistencia, tanto en las consultas de Atención Primaria, como en las Urgencias y en los hospitales. Esto es así, no porque la población se vuelva de repente inculta o excesivamente demandante, sino sencillamente porque hay más personas enfermas. Hay en consecuencia un incremento de actividad en los Centros de Salud y en Urgencias, que también es conocido y previsible.

La enfermedad no es culpa de los pacientes ni de los profesionales

En ningún caso es de recibo “culpar” a los pacientes por acudir a Urgencias. Ni a los profesionales por cumplir con su jornada anual de trabajo. Que haya fines de semana y días festivos puede repercutir en la actividad ordinaria, pero más repercute el que no se sustituyan profesionales de baja o de permiso (de reforzar ni hablamos).

Pese a lo que las recientes declaraciones del Gerente del HUBU parecen deslizar, el aumento de ingresos en los hospitales no se debe a un mal uso por parte de la población ni a una mala práctica de los profesionales sanitarios. Una cuestión es la sobrecarga y retrasos en Urgencias, que podría aliviarse si se contara con más personal, sobre todo de enfermería, y si hubiera camas libres en planta para que ingresen de forma fluida los pacientes una vez tomada esa decisión. Otro asunto son los ingresos: los hay porque se necesita. Se quedan en el hospital aquellas personas que el médico considera que precisan cuidados hospitalarios.

Mala previsión y mala gestión

Las “modernas” tendencias en gestión sanitaria se han basado en precarizar la Atención Primaria y reducir el número de camas hospitalarias, asumiendo que la agilidad de resolución de los actos sanitarios puede compensar dicho recorte y por tanto mejorar la eficiencia. El problema es que con este “just in time industrial”, las mejoras en tiempos no son infinitas. El propio curso natural de la enfermedad es un factor limitante.

Si la población es básicamente la misma, pero más envejecida, y se reduce el número de camas y de profesionales, estamos creando un sistema que no está preparado para los picos de actividad.

Sobre este modelo centrado en el hospital, y con menos camas, la respuesta a picos estacionales debería ser estructural y por tanto estar prevista, programada y contar con recursos adicionales y coordinación de los Centros de Salud y el Hospital. De la misma manera, si hubiera sustituciones y refuerzos en los meses de verano, se podría aprovechar la menor incidencia de infecciones para aliviar la lista de espera quirúrgica.

La influencia del modelo de Concesión. ¿Por qué no se abre la planta H7 y/o el Divino Valles?

Lo que ha pasado en el HUBU se viene repitiendo todos los años en este y en todos los hospitales del Sacyl, pero en nuestro caso con una diferencia (nótese que la mencionamos tras una gran cantidad de consideraciones): el modelo de concesión. Los hechos de días recientes son:
  • Otros centros de Castilla y León han habilitado camas. El HUBU tiene una planta que no abre.
  • Se colapsa la Urgencia por falta de camas en las plantas, y en lugar de abrir la H7 se deja a los pacientes en Urgencias.
  • Ante el incremento de pacientes que precisan ingreso, sigue sin abrirse la H7 mientras se derivan pacientes agudos al Hospital San Juan de Dios (en la mañana del dia 11 el gerente manifiesta en los medios haber trasladado 80 pacientes) .
  • Pese a precisarse más camas, sigue sin abrirse la H7 y se ocupa la URPA (zona de recuperación post-quirúrgica). Se anulan cirugías programadas.
  • El Gerente afirma en varios medios (11/01/2017) que esa planta está preparada y se podría abrir en cuestión de horas, pero no la abre.

¿Por qué? ¿Qué se ahorra? ¿O es que no está realmente disponible? En el hospital se comenta que se han empleado recursos de allí para reparaciones en otras zonas del hospital... (equipos, mobiliario, aparataje, tiradores, grifos, ordenadores…). El propio Gerente ha dicho que no está preparado el sistema informático ni el de dispensación. Que haya una planta (H7), supuestamente dotada, equipada y en perfecto estado de uso (así lo establece el contrato para todo el hospital), y se haga de todo menos abrirla requiere de explicaciones. A ver si de nuevo se está “tapando” una falta de disponibilidad que constituiría una falta grave de las obligaciones de la concesionaria…

Desde Sanidad Pública Sí exigimos que refuerce la plantilla de personal y que se habiliten las camas de hospitalización que la población precisa en este momento. Tanto en el HUBU, en la planta H7, como en el “olvidado” Hospital Divino Valles.

Decíamos hace tiempo que en el caso del HUBU no tenemos un problema, sino dos: el modelo de Concesión, y la actitud de la Administración. Lamentablemente, los últimos acontecimientos vuelven a confirmarlo.


11 de enero de 2017
Sanidad Pública Sí

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